La anestesia general y la sedación son alternativas que con mucha frecuencia pueden prestar apoyo a la práctica odontológica.
En el área odontológica, se puede indicar anestesia general en los siguientes
casos:

• Niños con experiencias previas negativas, en los que no es posible lograr una buena comunicación ni obtener cooperación para su tratamiento.
• Pacientes alérgicos a los anestésicos locales debido a que se pueden
provocar reacciones de hipersensibilidad en niños y adultos alérgicos.
• Niños y adultos con discracias sanguíneas: La anestesia infiltrativa que se
usa comunmente, puede provocar hemorragias aun estando el paciente en terapia adecuada.
• Enfermedad dental en niños o adultos con trastornos psicomotores o trastornos genéticos, en los que se asocia enfermedad dental y retraso metal o trastornos musculoesqueléticos, que impiden el tratamiento convencional con el paciente consciente.
• Niños con cardiopatías congénitas en los que se va a practicar un tratamiento extenso en los que esté involucrado remoción de procesos sépticos dentarios, restauraciones múltiples, o cirugía maxilofacial. En estos niños, la aplicación de anestésicos locales puede ser perjudicial.
• Pacientes odontofóbicos.

Se usa este tipo de apoyo en pacientes con ciertas discapacidades que impiden realizar un tratamiento en el consultorio, en pacientes con ansiedad intensa o fobia a los tratamientos odontológicos. Cuando se usan estos auxiliares, se intenta realizar la totalidad de los tratamientos que el paciente requiera, por lo que suelen tener varias horas de duración. El odontólogo le indicará si es necesario tener interconsultas con otros especialistas médicos, e intervendrán todos los odontólogos especialistas que la intervención amerite.

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